Mis crónicas

El habla popular santiaguero

En varias ocasiones he escuchado decir que los santiagueros hablan como los dominicanos. Personalmente discrepo en torno a esta afirmación. Todo el que ha viajado a la Capital del Caribe e interactuado, notará fácilmente un acento muy peculiar entre los lugareños. En nuestro Verde Caimán hay una diferenciación de acentos de acuerdo a las regiones muy sorprendente y el habla cotidiana es muy parecida a sus gentes, pero en Santigo de Cuba existe un sello verdaderamente especial.

Los occidentales dicen que los orientales hablamos cantando y los de acá decimos que ellos hablan amanerados. No hay quien pueda con este fenómeno, es cubanía e identidad en su máxima expresión aunque el choteo se interponga entre las regiones.

En mi última visita por La Ciudad Héroe comencé a registrar algunas palabras que normalmente los santiagueros dicen con naturalidad y que solo te percatas de ellas cuando no eres de allí o te vas por un tiempo a otra región. He distinguido que el santiaguero de la misma ciudad acentúa más un tipo de habla popular que en el resto de los habitantes de los municipios aledaños. Sin embargo, visto desde lo empírico este es un fenómeno generacional fácilmente detectable pues los jóvenes lo practican con mayor énfasis.

Es fácil distinguir a un habitante de esta ciudad por su manera de expresarse. El criterio popular es que hablan con guapería, chabacanos, pero en el fondo considero que muy auténticos y naturales. Quizás puedan confundirse con los guantanameros quienes han seguido la línea de un léxico muy parecido, pero en el fondo los santigueros son únicos.

Vean a continuación estas acepciones, los que no han viajado a esta parte de Cuba entenderán a lo que me refiero. Las fui anotando por orden de aparición en la medida que iba llegando a determinados lugares en la ciudad.

Caigai o calgal: referido a “cargar” Un muchacho dijo: ¡Yo no voy a caigai eso, ta loco, eso pesa mucho!

Ite u oite: referido a “oíste” En una llamada telefónica le dice un joven como respuesta a alguien: ¿…ite mijo…?

Galletica uice: referido un tipo de “galletica dulce” En el Entronque de Palma, un sitio muy popular de la autopista, un pregonero decía a toda voz: ¡coge tu galletica uice ven!

El Crito: se refiere al lugar conocido como “El Cristo” Le indica un señor al chofer: ¡oye chofer me deja en El Crito!

Baica o Balca de Oro: un lugar de la ciudad cuyo nombre es “Barca de Oro”. Mientras esperaba un coche rumbo al ferrocarril, varias personas le preguntaban a los cocheros si llegaban hasta la Balca o Baica de Oro.

Asutá o asutao: referido a “asustado”.  Una señora le dijo a otra de acuerdo a la velocidad que llevaba el camión particular: ¡oye este chofer me lleva asutá!

Vite: referido a “viste”. Varias veces como afirmación a una conversación escuche decir a muchas personas: ¡vite!

Aco: referido a “asco”. Hablaban dos mujeres de un borracho y una decía: ese lo único que tá dando allá e aco.

Ta y to: referido a las palabras está o todo: Aunque estas dos palabras si están muy generalizadas en Cuba los santiagueros refuerzan más la pronunciación.

Paiquiá: referido a “parqueada”. Escuché decir: ¡hace rato la guagua está paiquiá ahí!

Nagüe o  Negüe: entre hombres es muy típico que el santiaguero se dirija así a otro aunque no lo conozca. Es como decir amigo o compañero. Es común también que te digan copay, en vez de compay.

También escuché decir los términos: Maicao: marcado. Embalcao: embarcado. Moquero: mosquero, Tasi: taxi, Pelsona: persona y peldelte: perderte.

Aunque resulte jocoso leer estas palabras, mi intención no es precisamente la burla, solo trato de analizar y compartir un fenómeno cultural desde mi visión personal. Como aprecian, en los ejemplos anteriores se sustituye en casi la totalidad de las palabras la “R” por la consonante “L” o por la vocal “I”. También resulta -muy difícil- escuchar a un hablante de esta ciudad pronunciar una “S” intermedia o al final de una palabra.

Sin embargo, me llama poderosamente la atención que la gran mayoría de los adultos no hablaban de esta forma. En algún momento, no muy lejano; se moldeó el acento hasta llegar a una variante peculiar y característica del lenguaje de esta parte de Cuba hoy muy consolidada.

Definitivamente el habla popular es un fenómeno social extremadamente complejo, está creado y adaptado a sus costumbres e idiosincrasia. El destacado investigador y filólogo cubano Sergio Valdés Bernal en su libro Lengua nacional e identidad cultural del cubano define que nuestra lengua nacional es un logro histórico de nuestro pueblo. En el caso específico de Santigo de Cuba existen factores culturales muy ligados a la fuerte infuencia y presencia, africana, española y caribeña.

Aunque muchos entendidos en el tema enfaticen en la idea de hablar correctamente y cuidar nuestro idioma, no resulta imposible corregir lo que está mal en el lenguaje sin dejar de ser auténticos. El tema en cuestión debe ser visto desde varias aritas y entendido de acuerdo a la visión personal de este fenómeno lingüístico. En la universidad donde trabajo he visto a varios jóvenes santiagueros y guantanameros en cinco años de estudios corregir bastante este acento y luego ellos mismos lo reconocen como parte de su proyección profesional.

Y es que los cubanos debemos estar conscientes que somos el resultado de un sincretismo muy complejo donde se reúnen muchas tradiciones y elementos culturales extremadamente liados que forman parte del -ajiaco- que una vez definiera Fernando Ortiz. Depende entonces del hablante tomar o dejar de la jerga  popular lo que considere pertinente. En esta región como en todas partes de Cuba el vocabulario popular tiene mucha tela por donde cortar y precisamente esta diversidad cultural hace más interesante todo posible estudio o enfoque que se pretenda hacer. Nada, que este es Santiago de Cuba, no os asombreis de nada.

Acerca de Rizo

Profesor Asistente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Holguín, pero cubano, amigo ante todo y presto a ayudar en lo que esté a mi alcance. Tengo inclinación por diferentes oficios, pero en especial por la culinaria. Del ser humano aprecio y valoro mucho la sensatez y la humildad.

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